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CARRUSEL: La grave revelación de Célida; ¿y en Navojoa para cuándo?

Célida López (con AMLO): una acusación muy seria
La grave revelación de Célida;
¿y en Navojoa para cuándo?

Si en su momento la concesión del alumbrado público de Hermosillo a un consorcio privado fue de escándalo por lo oneroso que resultará, lo que acaba de denunciar la alcaldesa Célida López Cárdenas es gravísimo: afirma que los concesionarios intentaron sobornarla con 50 millones de pesos para que dejara firme el leonino contrato.
A querer y no, doña Célida, que se ha distinguido por no tener pelos en la legua al llamar a las cosas por su nombre, hace que se recuerden atracos similares orquestados en otros municipios –de por sí mucho más amolados que Hermosillo-, como Navojoa, donde desde tiempos del alcalde Natanael Guerrero también se concesionó dicho servicio para sacarle al erario 155 millones de pesos, con los mismos desastrosos resultados que en la capital.
“El ofrecimiento que a través de mensajero recibí, de dejar el contrato como estaba a cambio de 50 millones de pesos, es un ofrecimiento que no es de ninguna manera aceptable”, dijo López Cárdenas al explicar la situación ante ciudadanos y empresarios.
Hablar de una “mochada” de 50 millones de pesos parecería exagerado para algunos, pero termina siendo un pelo de rana si se considera que el polémico contrato pactado en tiempos del Maloro Acosta ya despedía tufos de sospecha, no sólo por los exorbitantes costos para los hermosillenses, sino por la mala fama que se labró en otras plazas el consorcio encabezado por la empresa Construlita Light.
Específicamente en Hermosillo, donde se pactó hincarle el diente al presupuesto durante ¡15 años!, el ayuntamiento se obligó a pagar 123 millones de pesos al año, que según explica la alcaldesa tendrían que echar mano de rubros como el impuesto predial y los traslados de domino, pues el Derecho de Alumbrado Público (DAP) que paga cada hermosillense en su recibo de luz, nomás no alcanzaría.
Por si fuera poco, las empresas no han  cumplido con su compromiso de reconvertir todo el alumbrado público a lámparas LED, y en sectores donde ya lo hicieron menudean las quejas porque las lámparas no encienden, parpadean o de plan se funden en cuanto les cae una llovizna.
No es un secreto que Célida López Cárdenas se mostró desde un inicio partidaria no sólo de revisar las condiciones de contrato, sino de cancelarlo, y los gandallas de Construlita -.que arrastran vasta experiencia en esto- ya le reviraron amenazándola con que de ser así tendrán derecho a exigir una indemnización de 800 millones de pesos como mínimo, un verdadero atraco contra las finanzas municipales que el Malo no dejó precisamente robustas.
El servicio, pues, ha salido caro y deficiente, y si los hermosillenses batallaban por un alumbrado de tercer mundo –donde lo hay- ahora han de sentir que brincaron de comal para caer en la lumbre.
El revire de la alcaldesa al amago de quienes parecen dominar ese modus operandi es gravísimo y no debe quedar en el mero señalamiento público, sino llevarse a tribunales No es cualquier “mochada”: es el intento de soborno a la Presidenta Municipal, una subliminal “invitación” a sumarse al bolseo que durante 15 años practicarán contra los hermosillenses.
De lo que proceda se verá si doña Célida trae tan bien fajadas las faldas como lo presume, o si por ser su gobierno emanado de Morena incurrirá en la misma línea del “punto final” y el perdón a los corruptos, como lo viene predicado el mismísimo presidente López Obrador.
No son sólo los 50 millones de pesos del presunto intento de soborno: estamos hablando de un saqueo sistematizado durante 15 años en contra de los hermosillenses.
Serán 5 administraciones –empezando por la de doña Célida- obligadas a permitirlo porque en su momento algunos irresponsables dieron alegremente su aval, y vaya usted a saber si en su momento también recibieron su “motivación” para estampar la firma y endeudar aún más a los futuros ayuntamientos de la capital.
El “tiro” pues, está cantado y mal haría la señora alcaldesa en dejar todo en meros señalamientos sobre un oscuro negocio que desde un principio apestó a corrupción.
Seguramente los dueños de Construlita Light ya tienen listos a sus abogados, que a fuerza de repetir el truculento proceso sin duda alguna serán unas chuchas cuereras en eso de desvalijar erarios, como ya lo han hecho en Los Cabos, donde incluso se les denunció ante la Secretaría de la Función Púbica, en Guadalajara y en Torreón, plazas donde obtuvieron también concesiones a 15 años por un servicio deficiente, con lámparas a precios estratosféricos…y “chafas”.
Lo peor es que con todos los antecedentes y tanta turbiedad, que tan irresponsablemente desdeñaron el Maloro Acosta y sus regidores, han seguido en su fabuloso negocio a costillas de los contribuyentes.
Veremos si doña Célida es capaz de meterlos en cintura y sobre todo salvar a los hermosillenses de convertirse en víctimas de la rapiña, porque aquí se ve que éstos son venados “muy lampareados”, que a toda costa buscarán salirse con la suya.
Eso, como le digo, amable lector, si la dama no sale con algún perdón bíblico, de esos que tanto le gusta repartir a don Andrés Manuel.
Un buen torito para la alcaldesa de Morena, que de no proceder judicialmente de acuerdo a la gravedad de sus revelaciones, habrá dejado todo en mero chisme.
¿Y Navojoa cuándo?
Visto el caso de Hermosillo y la exhibida que está dándole la alcaldesa al trinquete que heredó, los navojoenses –que están pagando lámparas de 500 pesos a 15 mil- siguen esperando que aquí también se les clarifiquen las cuentas, porque con el actual serán ya dos trienios en los que no se ha pasado de los gritos y sombrerazos sobre el mismo asunto y nada sucede.
Ya comentamos aquí que el doctor Raúl Silva Vela calificó de abusivas las condiciones del contrato con la empresa Impco, y no pudo o se le pasó el tiempo para echarlo abajo, y algo similar está pasando con la actual administración, que llegó echando lumbre y sorpresivamente cayó en el silencio.
¿Qué pasó o qué se atravesó en el trayecto de la indignada denuncia al posterior dejar hacer-dejar pasar, donde incluso el ayuntamiento le entró al quite con personal de Servicios Públicos a subsanar fallas en el alumbrado, que la empresa concesionaria está obligada a corregir, de acuerdo con el leonino contrato?
Es hora de que nadie volvió a tocar el tema, mientras la administración municipal se queja de falta de recursos y éstos se van a hinchar bolsillos de abusivos particulares.
¿Así cómo, pues?

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