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CARRUSEL: La cuarta transformación, “por el arco del triunfo”

“Chayito” Quintero: primero los pobres
“Chayito” Quintero: primero los pobres

La cuarta transformación,
“por el arco del triunfo”

Pues dirá usted que está muy gastada la muletilla, pero ni modo: ya no halla uno para donde voltear entre tanto desgarriate que viene acumulándose en el ayuntamiento de Navojoa, que en vez de asentarse parece más encaminado a desbarrancarse, arrastrando de paso la ya bastante maltratada marca de Morena.
A las reiteradas pifias de soberbia e ineficiencia, más los indicios de corrupción por los vales de gasolina clonados, ahora se suman un robo perpetrado ¡en pleno palacio municipal!, a días de que el ISAF auditara precisamente ese trinquete y horas después de que un hijo de la alcaldesa escenificara en Hermosillo una boda “Fifí” por todo lo alto, amén de la descobijada que le dio a la maestra Chayito Quintero el Presidente del Consejo Político de Morena, Genaro Ochoa Vega, tachándola de traidora a la causa de López Obrador.
Lo que se sabe al momento de redactar estas líneas es que el o los ladrones ingresaron a Tesorería Municipal forzando una ventana trasera y se embolsaron una cantidad en efectivo que el Secretario del Ayuntamiento, el inefable Jesús Guadalupe Morales, calcula en medio millón de pesos, además de que se violentaron archivos computarizados.
El tesorero municipal, Jesús Antonio Covarrubias Aguilar, estimó que lo robado estaría por debajo de los 500 mil pesos, suma correspondiente a lo recaudado el viernes por esa dependencia, la cual sería depositada en bancos este lunes.
¿Son pocos o son muchos 500 mil pesos? Depende. Si nos atenemos al criterio de la alcaldesa Rosario Quintero y su afición por atribuir su ineptitud a la supuesta falta de recursos, entonces es un mundo de dinero…aunque no le llega a los dos millones de pesos en que se calcula el manoteo del “gasolinazo”, ni a las dimensiones del rebote familiar de éste.
¿Cómo entonces, si tanto lloran la supuesta ruina, ni ella ni su paniaguado segundo al mando, el poeta-compresor Jesús Guadalupe Morales, fueron capaces de ver cuán vulnerables estaban las arcas municipales -donde según ellos cae tan poco ingreso- bajo la vigilancia de ¡un solo policía! que cuida por enfrente, y al que sorprendieron por la retaguardia del edificio?
Si 500 mil pesos son muchos o son pocos, dependiendo del cristal con que se mire dicha cantidad, hay otros dos factores más preocupantes que el mismo monto: uno es el hecho de que los rateros se den el lujo de saquear la propia sede del ayuntamiento, lo cual manda el mensaje de que en las colonias la ciudadanía está a la buena de Dios en materia de seguridad, y otro es que, con investigaciones y auditorías en marcha, se registre un suceso así donde los intrusos acceden a los archivos computarizados de una dependencia clave, como lo es la Tesorería Municipal.
Si el sospechosismo ha estado a todo lo que da en esta administración, no se ve cómo desinflarlo con acontecimientos como éste.
No por nada el asunto “escamó” a los regidores de la Comisión de Hacienda en el Cabildo, que externaron su preocupación y su demanda de que se brinde información precisa sobre el robo.
Carlos Quiroz Romo: más vuelo al sospechosismo

Y es que, como bien señala el edil Petista Carlos Quiroz Romo, presidente de dicha Comisión, la falta de información lo que provoca es que se le dé vuelo al sospechosismo, mientras la regidora priista María Remedios Pulido hizo hincapié en que fuera de la cantidad robada, urge llegar al fondo con toda transparencia, porque está dándose un daño al patrimonio público.
“Haiga sido como haiga sido”, diría Felipe Calderón, lo cierto es que en el ayuntamiento de Navojoa cuando no es Juana es Chana y ya se pasó de los “prietitos” a los “prietotes” en el arroz, mientras la ciudadanía sigue esperando que la señora alcaldesa y su equipo por fin se pongan a trabajar, no sin que a la par, claro, respondan y clarifiquen a fondo tanto despapaye.
Porque al desfalco cometido contra la comuna vía “valegate” de gasolina, que se estimó en 2 millones de pesos pero la alcaldesa insiste en reducirlo a una bagatela –que de todos modos en ninguno de los casos ha sido aclarado y mucho menos sancionado- se suma ahora un robo por demás sospechoso en el mismísimo palacio de gobierno.
Lo peor es que ni a doña Rosario ni a su corte de aduladores se les ve el más mínimo apuro por enderezar el barco, atareados como andan en alimentar su ego intercambiando poemas y elogios, o en acudir a Hermosillo a una boda de esas que los cronistas de sociales califican como “de postín” en la que, diría el extinto Feliciano Guirado, se degustaron exquisitas viandas y se escanciaron bebidas procedentes de exclusivas cavas y de generoso contenido alcohólico, como para satisfacer al catador más exigente.
Faltaba más. Primero los pobres, diría López Obrador.
Con la misma tijera…
Pero si los navojoenses ya pararon oreja respecto a que les vendieron la reversa como cambio, no hacen menos quienes sí hicieron de Morena y sus postulados legítimos nichos de convicciones y auténtico vehículo de transformación nacional, sólo para detectar que les arrebataron la marca para defraudar a la ciudadanía.
Genaro Ochoa: traidores en Morena
Genaro Ochoa: traidores en Morena

Tal es el caso de Genaro Ochoa Vega, Presidente del Consejo Político de Morena en Navojoa, quien no se anduvo por las ramas a la hora de etiquetar a la alcaldesa “Chayito” Quintero como traidora a los ideales y el proyecto que ha venido impulsando Andrés Manuel López Obrador.
En el mismo saco echa el dirigente partidista a las alcaldesas Morenistas de Guaymas y Hermosillo, Sara Valle y Célida López respectivamente, a quienes señala como manchadas por los mismos vicios: el nepotismo y los atisbos de corrupción en sus administraciones.
“A las tres las cortaron con la misma tijera”, advierte, con el añadido de que “nomás llegaron (al poder) y se pasaron por el arco del triunfo la cuarta transformación”.
Ochoa Vega tiene muy claro lo que los ganadores de ayuntamientos y diputaciones lo hicieron “gracias a la ola López Obrador” y que “todo mundo se adornó con la cuarta transformación”, para adornarse luego –de lo que acusa a “Chayito” Quintero- de que ganaron solos, con el nefasto saldo de que terminaron desplazando a los Morenistas originales y abriéndoles las puertas de sus gobiernos a priistas y panistas.
Con la decepción de quien coloca el templete para que se suban otros que ni de la casa son, Genaro Ochoa se precia de haberlo advertido a tiempo al entonces dirigente estatal de Morena, Alfonso Durazo, en un esfuerzo tan infructuoso como lo fue que le prometieran ventilar su queja después, un después que sigue esperando.
Por eso, confía en que ya en el poder, López Obrador tendrá que poner orden en la casa de Morena, algo en lo que sinceramente diferimos, porque al ahora Presidente le faltará tiempo para responder al mundo de compromisos que se echó encima por todo el país, como para meterse a depurar berenjenales donde se hablan de tú tanto las tribus como los arribistas, los convenencieros y los chaqueteros, que sólo aprovecharon la liana y la coyuntura para venderse como los salvadores del país.
Con estos escenarios, Morena se topará apenas en su arranque con el mismo dilema que tuvieron los panistas cuando por fin accedieron al poder: cómo ejercerlo sin perder al partido.
Y con infiltrados como los que aprovecharon sus siglas, no es aventurado decir que las prometidas maravillas de la cuarta transformación se reducirán a lo que logre hacer López Obrador y un puñado de leales a su causa, porque muchos de los que se sacaron la lotería como compañeros de viaje no pasarán de ser una decepción y un pesado lastre para la marca.
Genaro Ochoa Vega ya etiquetó a tres, pero seguramente el mismo electorado terminará por engrosar la cifra, conforme vaya padeciendo gobiernos que aún antes de asentarse ya pintan como desastrosos.
Al tiempo, lector. Al tiempo…

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