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CARRUSEL: El apapacho a criminales, carta abierta a la impunidad.

López Obrador: le agarraron las placas

El apapacho a criminales,
carta abierta a la impunidad
Durante sexenios y más sexenios, los gobiernos priistas y luego en mala copia los panistas, nos endilgaron como receta que no había soluciones mágicas para tantos problemas de este país, y aparejado a ello cada administración nos fue endosando también su respectiva carga de corrupción y la llave que le abre a ésta cualquier cerrojo: la impunidad.
De repente llega Andrés Manuel López Obrador al poder, ubica a la corrupción como el mayor de los males de México y si bien como si fuera mago se saca de la manga una sarta de programas que medio mundo ve como soluciones mágicas, con la misma rapidez empieza a tropezarse y a desdecir su propio discurso: la corrupción que tanto fustigó en campaña sigue brotando por doquier, con el añadido de que ahora es el propio Presidente el que parece empeñado en afianzar la impunidad como política de Estado.
Dos casos sirven para dar pie al comentario: el del llamado huachicoleo y el desgarriate que se cargan maestros de la CNTE en Michoacán.
Nadie con dos dedos de frente censuraría a un mandatario que valientemente se lanza a combatir el descarado robo de combustible, corrupto y transexenal negocio que florece especialmente en el sur del país, pero sí las formas en que viene haciéndolo y que a la larga costarán más vidas que las de los ladrones –porque eso eran- de Tlahuelilpan, Hidalgo.
Nadie es capaz de escapar al horror viendo las escenas de lo que pasó ahí, pero tampoco podemos sustraernos al objetivo análisis de lo sucedido: la desgracia tuvo su origen no en un accidente, sino en un acto de rapiña, delincuencial, y por si fuera poco, periódico en  esa zona.
Es de humanos el sentimiento de pesar que generan sucesos así, pero de eso a victimizar a los delincuentes y criminalizar a los inocentes hay un buen trecho, y eso es lo que algunos intentan hacer, empezando por el propio López Obrador: disfrazan a los delincuentes bajo compasivas etiquetas de “pobres, marginados y ancestralmente olvidados”, mientras a la par ya fabricaron culpables a modo: los militares, dizque por no contener a una turba ya muy diestra en esos menesteres, como que tienen años haciéndolo.
Ahora, en el colmo de las aberraciones de quienes buscan culpar a otros de una tragedia que ellos mismos incubaron, los militares fueron denunciados ante Derechos Humanos “por inacción”, o sea, porque presuntamente se quedaron cruzados de brazos. Pero vea usted lo que señaló uno de ellos:
“Sí estábamos cuando salió la gasolina y llegó la gente, pero ellos (los huachicoleros) tienen una estrategia: mandan a las mujeres y a los niños por delante y no podemos hacer nada”.
O sea que encima de criminales, cobardes.
Todavía no terminaban de enterrar a las víctimas cuando se suscitaron nuevas “ordeñas” y nuevos enfrentamientos, el más reciente este viernes en Otumba, Estado de México, luego de que militares que patrullaban la zona sorprendieran a un grupo de gente robando combustible.
Cuando los huachicoleros vieron a los elementos del ejército los recibieron a pedradas y balazos, con saldo de tres militares heridos.
Así respondieron los delincuentes a la mano extendida del Presidente. Así recibieron su anuncio de que el gobierno destinará 3 mil 857 millones de pesos para las comunidades por donde pasan los ductos de Pemex, para que la gente no se vea obligada a robar, ya sea por pobreza o necesidad.
En promedio, cada familia recibirá entre seis mil y ocho mil pesos mensuales como apoyo, para evitarles la tentación de caer en el robo.
"Todo esto se fue originado por el abandono al pueblo y la corrupción. Se dedicaron a robar y saquear y le dieron la espalda a los más desprotegidos", dijo el Presidente, luego de preguntarse “¿Por qué creció tanto lo del robo de combustible?, Porque decían: ‘si roban arriba, ¿por qué yo no?”
¿Cómo justificar lo injustificable?
López Obrador lo intentó así:
“Nosotros vamos a seguir convenciendo, persuadiendo a la gente. Tenemos la convicción de que el pueblo es honesto y que si ha llegado a estas prácticas, es porque se le abandonó. Hay millones de pobres en el país, gente que ni siquiera tiene para lo indispensable”.
Entonces, preguntaríamos: por sus condiciones de marginación ¿automáticamente se volverán delincuentes?
Podemos coincidir en que al pueblo “se le abandonó”, -¿de cuándo acá el gobierno debe mantenernos a todos?- pero de eso a prácticamente expedir una licencia para convertirse en delincuente “porque es gente necesitada” hay un mundo.
Nada más falta que anuncien pensiones y becas de por vida para los deudos de quienes sabían bien que cometían un delito. La lástima y el afán populista de quedar bien con todos, trasladados a un apapacho institucional a costa de los recursos públicos y de la abdicación del mismísimo Presidente a su deber de cumplir y hacer cumplir las leyes, como lo juró al asumir el cargo.
¿Qué sigue? ¿Indultar, pedirles perdón y luego becar a traficantes de droga, tratantes de personas, secuestradores, violadores y criminales de toda laya, mientras sostengan que son pobres, que lo hicieron por necesidad y “porque el gobierno los abandonó”?
Bonita licencia entonces para que cualquiera brinque la raya de la legalidad y haga lo que se le pegue la gana delinquiendo, al fin y al cabo el gobierno y un Presidente paternalista no sólo les extenderán su perdón, sino que además los incorporarán como becarios de los programas sociales.
Entonces en este país será más redituable –más aún de lo que ha sido- ser delincuente que persona decente.
Eso parece pregonar y avalar con sus actos y decisiones el propio Presidente.
Está dejando de lado que tan malo es un gobierno represor como uno negligente y blandengue a la hora de aplicar la ley.
La CNTE: otro abuso
Y mientras López Obrador recorre el país con su discurso moralista, en Michoacán está dándose la otra aberración con la levantisca CNT E, que por supuestos adeudos del gobierno estatal mantiene paralizados 150 trenes -algunos cargados de combustible- y tomadas 34 alcaldías…curiosamente, ninguna de ellas gobernada por Morena.
Maestros de la CNTE: vándalos y chantajistas
Según estimaciones, el bloqueo de los trenes ya generó pérdidas por más de 7 mil 500 millones de pesos, al estar detenidos 8 mil 200 contenedores y más de un millón 200 mil toneladas de productos e insumos. Y ninguna autoridad hace nada, como si bloquear trenes, calles y paralizar alcaldías fuera totalmente legal.
Expertos en asonadas y grilla, los maestros empezaron a sacar histórica raja de un gobierno que tras la máscara de generoso y bien intencionado empieza a lucir blandengue: López Obrador le entró al quite e ipso facto ordenó enviarle al gobernador de ese estado los primeros 200 millones de pesos como adelanto de las participaciones federales, dizque para cubrir los adeudos rezagados que tiene el estado con la plantilla magisterial.
¿Se le antojan a usted demasiados 200 millones de pesos, amable lector? Pues son una pizcacha, porque en total serán ¡mil millones! los que serán canalizados para disfrute de los amos y señores de la CNTE.
¿Aún así se asombra? Pues sépase que este sábado, los dirigentes de ese mamotreto aseguraron que los mil millones de pesos que les ofrecieron no son suficientes para cubrir lo que se les adeuda, por lo que necesitan ¡otros cuatro mil millones!, con los que podrían cubrir el pago de prestaciones, bonos y nómina de normalistas.
Pelada y en la boca, pues, porque si no se los dan, esa turba de agitadores son capaces de incendiar el estado, a ciencia y paciencia de un gobierno al que ya le tomaron las placas para sacarle lo que es pegue la gana.
Nada más falta que López Obrador visite Michoacán, les lleve el dinero en un tráiler y aparte los incorpore como becarios a los programas sociales.
Le digo, estimado lector: será mejor negocio convertirse en delincuente, porque ahora tendrán el reconocimiento y el cobijo formal del gobierno.
Tanto que censuró López Obrador corrupción e impunidad, para que ahora llegue a institucionalizarlas y a elevarlas prácticamente a políticas de Estado.

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